Vomita fuego

Escribo para tocarme pensando en ti

Voy a pasar la noche pensando en ti, mojando mis sabanas tratando de imitar lo que logras hacerme

Esta historia es basada en hechos verídicos, aunque parte de la historia fue modificada. 

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Ayer me hizo falta tu piel y ahora escribo pensando en ti. Escribo recordando, deseosa de volver a tenerte y que me tengas tú a punto de ebullición. De solo pensarte me tiemblan las piernas, hasta darme un corrientazo en ellas. 


Pienso en nuestras noches tan iguales y tan diferentes a la vez. Pienso en tu olor y me imagino enterrandome en tu cuello para absorber tu aroma. En tus ojos tristones que siempre me delatan. En tu hambre de mí, con la boca mojada esperando lamerme ahí. Ayer (y hoy) me hicieron falta tus manos enormes que me recogen con deseo y ternura. Tu piel velluda y caliente que me acobija cuando tengo frío. 


Voy a pasar la noche pensando en ti, mojando mis sabanas tratando de imitar lo que logras hacerme. Pasaré la noche con hambre extrañando el olor de tu aliento cuando entras en pasión. El desenfreno con el que me tomas y me haces creer que soy tu favorita. 


Aún no logro entenderlo, la gente que lo hace de esa forma usualmente se adora, pero esta adoración viene de puro deseo. ¿Será que en otra vida fuiste mi Eros? No sé qué le haces a mi cuerpo que me revuelco hasta llover. Con la boca, con las manos, contigo… adentro.


Me pides que te explique qué se siente. Pues lo recuerdo así: 


Primero creo que la visión se me va. No escucho, no huelo, solo siento. Siento que me crea un hoyo negro en la entrepierna que succiona el resto de mi cuerpo con cada latido. Y me voy haciendo un espiral hasta que la tensión estalla y salgo disparada como cohete en despedida de año. En menos de siete minutos puedo llegar al cosmos y besar las estrellas. Me acerco al Sol y hasta me quema. Me monto en un cometa y me electrocuto con cable de energía kinética a la velocidad de la luz. Se me va el aire y siento que vuelvo a caer a la tierra mientras revienta un volcán. Hasta que mojo con lava, me percato de la realidad y caigo de nuevo en tu cama.


Hoy he pensado en nuestras noches. Tan iguales y tan diferentes a la vez. Llenas de deseo y pasión. Llenas de hambre de revivir nuestros encuentros. Nuestras noches y mañanas de conversar sin palabras. Encuentros en los que conversé con tu energía.


Esta noche me la he pasado pensando en cómo te sientes en mi y no te lo quería decir. Pero ya que nuestros cuerpos no están cerca para expresarte mi deseo, debo admitir que ayer me hizo falta tu piel y ahora escribo para tocarme pensando en ti.


por ‘La que vomita fuego’