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Guía para no ser un pendejo

Mi papá me lo dejó bien claro: “Si no logras que tenga un orgasmo, eres un pendejo.”

Mi papá me lo dejó bien claro: “Si no logras que tenga un orgasmo, eres un pendejo.”

En aquel entonces era un pendejito de 14 años y no sabía el valor de estas palabras. Recuerdo que el tema me pareció un poco fuerte, pero algo de importancia debía tener porque usualmente mi papá no usa palabras ‘malas’. Después de su primera oración, logré perderme en la incomodidad que acapara a un ‘teenager’ cuando le hablan de sexo; así que solo recordé el principio y me perdí todo lo demás.

Al pasar los años y después de haber logrado ser un pendejo por todo el principio de mi vida sexual (admitiendo que todavía lo soy a veces), decidí tomar en cuenta esa enseñanza y así embarcar el camino de dejar de ser un niño y empezar a pensar como hombre.

Guía para no ser un pendejo:

1. Llegar al orgasmo femenino (en ocasiones) puede tardar el día entero. Las mujeres necesitan estar a gusto con su pareja. El orgasmo nuestro es mecánico, el de ellas necesita una mente clara, confianza, estar a gusto. Tan pronto empieza el día y durante todo el día (sin ser predecible) suelta un ‘te quiero’, unos links de cosas creativas, un ‘te tengo fucking ganas’. En fin, déjale saber que hay alguien atento y buscándola.

2. Trata a tu cama como un lugar sagrado, un lugar donde no se discute, donde solo se pasa cabrón, se ve Netflix y hay par de almohadas o esta friito-rico o calientito-rico o whatever-rico, que huela rico… es el lugar donde pasa lo rico.

3. Una vez estés en la cama, no vayas a todas rápidamente (a menos que ella esté encendía). Trátala suavemente. No metas tus dedos en ningún lado todavía. Estamos de besitos en el cuello, de boberías, cuchicheos y cosas bonitas. Sube con besos, baja con besos, calienta con tu aliento todo lo que vayas a infiltrar: sé un intruso delicado. La oreja es rica, los labios, el cuello, juega con sus deditos de los pies. Siente su pelo, sus nalgas, dile las cosas de ella que te vuelven loco, hazla sentir que (en ese momento) esas ‘fucking’ tetas son tuyas y que ella es tu nena. Que se sienta chiquita en tu abrazo y tu calor; y como bono, jode un poco con su mente acercándote a su pubis, pero no vayas a todas aún.

4. Déjale saber que eres un hombre, no un pendejo. Con esto me refiero a que debes emanar seguridad. No te pierdas entre las chulerías del paso anterior donde te aventuraste a tu lado delicado. Al final del día ella es una mujer y tu un hombre y están ahí asumiendo la naturaleza de cada uno. Sé firme (en más de una manera :P), estás ahí por ella y ella está ahí por su hombre.

5. Ya la tienes mojada, y dependiendo de las ganas y/o la confianza que se tengan, está encharcada. ¡Este es el momento de ir a todas: vas a mamar! ¿Porqué mamar y no meter? Mamando tienes control completo de lo que está pasando, tienes claro donde esta todo y es un acto ‘selfless’ que ella va a apreciar muchísimo. Además allá afuera hay un hueval de pendejos que no maman.

6. Hay mucho con que jugar por lo que no vas a ir directo al clítoris. Vamos primero al entrepierna: lo chupas y lo besas; el pubis lo masajeas; los labios externos los besas y lames, y los puedes hasta morder un poquito. ¿Cómo te aseguras de que ella siga disfrutando todo? Manteniéndola siempre bien mojada. Haz de su papaya tu espacio.

7-a. Si en este punto estás perdido, ubícate. Tienes que estar consciente de las imágenes que en algún momento debiste haber estudiado (clítoris, uretra, vagina; en ese orden). Entras y sacas tu lengua de su vagina y lames los labios internos que son una chulería, suaves y ricos. Todavía no te dediques a nada en específico, juega con todo lo que hay.

7-b. Al clítoris te le acercas con tu lengua o tu pulgar con una presión delicada, tan delicada que la mejor manera de describirla es localizándolo y alejándote un milímetro. No tienes que ponerle tanta intensidad al clítoris. Acércate y aléjate, usa la puntita de tu lengua rápido para que la toque ligeramente con movimientos largos de arriba a debajo (para que lo toques y no lo toques). Como cuando una mujer te lo mama bien y al principio te va llevando.

7-c. En este punto el ritmo es importante, puedes cambiar pero sé consistente en los cambios. Lo importante, además del ritmo, es mantenerla con la mente en el momento. Sé creativo, entra tus dedos en su vagina y haz con ellos lo que no puedes hacer tu miembro, pero no hagas cosas locas. Mira punto 3-d y 3-e al final si quieres jugar con otras alternativas interesantes.

7-d. Sobre el punto G, habrás notado en algún momento cuando introduces tus dedos y los subes como dos pulgadas hacia arriba, a lo que se podría describir como el techo de la vagina, hay una masita porosa que no tiene la misma textura que el resto de la vagina. Esto es el punto G, y no es un botón de placer, sino un espacio de diversión que puedes estimular con movimientos como de ‘ven aca’ del dedo índice y/o del medio, y con presiones y masajes constantes de ambos. El punto G es el secreto de los orgasmos vaginales, y el camino inicial para lograr la cotizada expresión de eyaculación femenina o ‘squirt’.

7-e. Si alguna vez te has aventurado bien adentro de la vagina puede que sientas algo duro que parece otro huequito mas y es bien liso, tanto que se siente como goma. Esto es el cervix y algunos hippies alegan que uno puede estimularlo para causar un orgasmo cervical. Yo honestamente no lo he tratado, pero creo que dependiendo de la curiosidad tuya y de tu pareja, es algo para aventurarse.

8. Deja que te guíen sus gemidos y los de su cuerpo. Nunca le dirijas la palabra si no es para decir bellaqueras. Nunca, pero nunca preguntes el estatus de su orgasmo. Ella te lo está comunicando con los movimientos de su pelvis, gemidos, mordidas de labios, gritando “que rico puñeta”, “me encanta” o “está cabrón”, y acercándote la papaya cada vez más a la cara o halándote hacia arriba para que se lo metas.

9. Sigue ahí, no te quites. Esto puede tardar dependiendo de la mujer. Hay algunas que se conocen bien, pero hay otras a las cuales la sociedad les ha violado el intelecto. Quizás nunca se ha tocado, quizás le dijeron que tenía que llegar virgen al matrimonio, quizás tenía un novio pendejo que se venía en dos minutos y la dejaba ahí tirada. Cambia las presiones que usas con tus dedos y/o con tu pene, en este punto puedes ser un poquito mas fuerte y constante en los movimientos. Tu, sigue ahí.

10. Estás llegando, después de un rato vas a sentir contracciones leves de su parte en tu lengua, dedos o pene; cual fuera tu herramienta en este punto. Esto es el preludio de que está pasando algo, está perdiendo el control, son contracciones involuntarias y aquí es donde vas a todas. Todo lo que hiciste lo hiciste bien, no te quites. Cualquier cambio la puede hacer perder el orgasmo. En el momento justo antes de que se venga puede que te quiera empujar pero es mas rico si no la dejas, el orgasmo de una mujer dura mas tiempo que el del hombre y aquí es donde la vas a poner a bacilar. Te vas a quedar mas rato yendo a todas hasta que grite, esté empapada, te coja la cara, te bese y te diga: “que cabrón me la mamas” o “que rico me lo metes”. ¡Llegaste, no eres un pendejo!


- Anónimo


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