Sola me gusto

El tabú de la masturbación femenina

¿Te has preguntado alguna vez por qué la masturbación femenina es tan tabú en nuestra sociedad? 

Hold my beer girl!! que te contamos...


Por años, señoros de la medicina, filósofos, pensadores y empresarios (entre otros títulos de prestigio social-académico), han tenido el tiempo y las ganas de hacer campañas, investigaciones y experimentos en contra de la masturbación femenina. Reprimiéndola bajo un concepto de mucho castigo y miedo, lleno de desinformación sobre ella. No es casualidad que las mujeres no conozcamos nuestras cuerpas, tengamos terror al tocarnos y nos sintamos mal y sucias al masturbarnos. Cargamos con una historia de vidas pasadas que han sufrido desprecios, desinformación y prejuicios en cada época, sin excluir, ni olvidarnos, de la actualidad. Las narrativas han ido cambiando, pero para entender la magnitud del tabú de la masturbación femenina en el presente, tenemos que saber qué sucedió en el pasado de nuestra historia para militar por el futuro de la sexualidad femenina.


A continuación (léase con voz de presentadoras de tv) les presentamos algunos de los macharranes que por años se han posicionado en contra de la masturbación femenina, y algunas creencias y mitos que han explotado, fomentando el miedo en los cuerpos femeninos "cis". Obligau', muchos más hombres hablaron en contra de la masturbación femenina, pero comencemos por estos cinco hombres que militaron fuertemente en contra de nuestra sexualidad y nuestras cuerpas.


Cinco de los muchos macharrares activistas en contra de la masturbación femenina.


1# John Marten es el macharrán que decide, allá por el año 1712, nombrar a la masturbación como “onanismo”. Este término deriva del personaje bíblico Onán, quien fue llamado a seguir la ley Levirato: debía engendrar hijos con la esposa viuda de su hermano muerto. Onán accedió a mantener relaciones sexuales con su cuñada, sin embargo, siempre interrumpía el coito para eyacular sobre la tierra. Por ello, fue matado por dios. La historia está claramente relacionada con el pecado, y definir la masturbación con este término, la convierte directamente en una práctica perversa y castigada.


2# En el puesto número dos tenemos a Samuel A.D Tissot un médico suizo que sigue los pasos de John y publica, en el año 1760, un libro llamado: “El onanismo, disertación sobre las enfermedades producidas por la masturbación”. En libro, básicamente, cataloga la masturbación como una de las peores patologías existentes. Su teoría tuvo mucha repercusión en los años siguientes, causando un impacto negativo que todavía perdura en la actualidad. ¡Muy fuerte!

 

3# Más tarde, el famoso filósofo del siglo XVIII Jean-Jacques Rousseau, habla sobre la masturbación en sus libros “Confesiones” y “Emilio o de La Educación y en ellos la define y compara con algo similar a una ''violación mental''. ¿Cómo te quedas? 


4# Personalmente, ¡este es el más que nos la explota! El Doctor John Harley Kellogg. Sí, es el mismo que inventó los cereales Kellogg’s, y sorpresa, la función principal función de este nuevo alimento era alejar a sus consumidores del auto-placer. Kellogg fue un gran activista en contra de las masturbación femenina. Este señor sí que era apasionado, y dedicó parte de su vida militando y predicando que no existe algo tan malo y tan desastroso como la masturbación, a nivel de que la llamaba “crimen con tus propias manos”, “un asesinato de orgasmos explosivos” o “vicio solitario”. Para él, la masturbación se definía como una enfermedad que causa locura, insomnio y pérdida de visión, entre otras fatalidades.


5# Y para terminar, lo hacemos a lo grande, nada más y nada menos que con el gran Sigmund, Freud, el fundador del psicoanálisis. Este sí que nos jodió pal con la masturbación femenina, ya que la calificó como una enfermedad denominada histeria. Para él, la masturbación era un hábito infantil y adolescente que, de no ser interrumpido, se convertía en la causa de la neurastenia y otras condiciones patológicas.


Estos son solo cinco de los muchos señoros “prestigiados por la academia” que han militado fuertemente por años en contra de la masturbación femenina. Nada es casualidad en esta vida, y la masturbación, a día de hoy, sigue siendo reprimida y fuertemente castigada. Para acabar con una historia llena de opresión constante, tenemos que seguir luchando, visibilizando y desmitificando esta práctica, sus malas costumbres y diagnósticos patológicos que por años se han inventado en su contra. Los hombres que han querido derrumbar nuestra sexualidad a lo largo de la historia son muchos, pero nuestras ganas de luchar, derribar tabúes y vivir nuestra sexualidad libre y plena son infinitas y eso, ni Freud puede pararlo.

Escrito por Larissa Pagán

Ilustrado por Naza Dos Santos