Vomita fuego

Confinados en nuestro amorío

Esto es como jugar a mamá y papá, pero mejor. Me conscientes como nunca y me avivas cuando me apeno.

Esta historia es basada en hechos verídicos, aunque parte fue modificada. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Encerrada, enjaulada, encuevada, confinada en mi hogar, mi peor pesadilla hecha realidad. Pero yo, astuta como siempre, decidí que esta no me la iba a pasar sola, mi cuerpo no lo aguantaría. Se presentó la oportunidad de intimar con mi querido y no la iba a desaprovechar. Estar confinados en nuestro amorío, darnos cariño sería la orden del día y darnos pasión nuestra misión.

Llegué a ti un poco afligida y ansiosa. "¿Qué es lo que vamos a vivir, y estamos listos?", te dije confundida. Tu me acogiste, respondiendo: “todo va a estar bien, nos tenemos.”

Esto es como jugar a mamá y papá, pero mejor. Me conscientes como nunca y me avivas cuando me apeno. Quieres que esté contenta, entretenida, distraída, y lo logras. Mis "Daddy Issues" son alimentados a diario cuando me despierto con la sorpresa de que ya estás haciendo el desayuno, y el que me apetecía. Me atiendes mientras trabajo. Me conscientes y sucumbes a mis pedidos. Soy tu niña consentida y no cabe duda de que quiero agradecértelo de la mejor manera.

Te sorprendo vestida para la ocasión. Luego de pasar una semana fuera de casa, no te imaginabas que había salido preparada, pero sí. Por supuesto que llevé conmigo la ropa que te abre el apetito. Pero es no fue lo único, también traje la pastilla que nos va a poner en órbita, prometiendo hasta 48 hrs de pura sensibilidad para excitarte, incrementar tu eyaculación y lograr en mí una lubricación demencial. Y la "cherry on top", comestibles para ponernos a soñar. ¡Así que nos espera una larga noche de copulación épica!

Hiciste la cena, fumamos y tuvimos una cita en el rooftop del condominio, viendo el atardecer, hablando de lo lindo del pasado y lo ansiado para el futuro. Detrás de mi, un cielo naranja y lila, y en frente tu rostro encariñado. ¡Tan de película, que solo me daban ganas de entregarme! La brisa ayuda levantándome la falda una y otra vez; y no lo detengo, por el contrario lo exalto.

Con la mirada fogosa, te dejo saber que ese es tu regalo. No lo piensas dos veces, me tomas por la espalda, me giras hacia el atardecer, bajas mi ropa interior, me tocas y te das cuenta de que ya estoy lista.

Te pegas a mi cuerpo, me sientes, me hueles. Ya conoces mi aroma, ese que sale de mi entrepierna, y te está llamando. Siento tu gruesa y endurecida extremidad en mi espalda baja. La empujas hacia mí, mientras me acaricias la punta del clítoris, y preguntas “¿Lo quieres?”. A lo que respondo necesitada: “Por favor”.

Tu deseo se adentra en mí, lujurioso y libertino. Sabes bien que nos pueden ver en el techo de un 5to piso. ¡Estamos expuestos a todo Santurce y nos encanta! Me doblas más, quieres acceso fácil, y me tomas por el pelo para sujetarte. Me levantas la blusa para exponer mis pezones erectos por la brisa y me penetras con gran pasión para que todos se enteren.

Súbitamente, te pones de rodillas y colocas mi muslo sobre tu hombro. ¡Ahora vienes por el postre! Te serví el bizcocho más mojadito que has probado. Me devoraste mientras el Sol ya se escondía y, justo cuando ya iba a oscurecer, me penetraste una última vez. Apasionado, con desenfreno, con las pulsaciones de que ya venías. Me tomas por el cuello y, ya en la oscuridad de la noche, me azotas con tu deseo primitivo hasta llenarme de fluidos vehementes. Quedo rellena de tu capricho.

¡Qué manera de comenzar confinados en nuestro amorío!

- La que vomita fuego